Al principio….
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Probando los orígenes del Universo Por Virginia Hefferman
A fines del 2009 los científicos esperan recrear las condiciones más parecidas al “gran estallido” que las anteriormente observadas. Las implicaciones para nuestra comprensión de la física elemental son enormes…. al igual que todas las innovaciones que pudieran desprenderse de tal entendimiento.
En sus experimentos, los científicos e ingenieros dependerán de aceros inoxidables especiales con níquel para ayudarles a mantener el rápido movimiento del haz de partículas sin que se salgan de rumbo. Dos tipos de aceros inoxidables de alta aleación de la compañía Thyssen GmbH con sede en la ciudad de Krefeld, Alemania, son capaces de soportar las condiciones extremas presentes dentro del Large Hadron Collider (LHC), el acelerador de partícula más grande del mundo que es un túnel circular de 27 kilómetros de 2 mil millones de Dólares, en la búsqueda de los científicos del entendimiento del origen del universo.
El experimento intentará recrear las condiciones presentes momentos después del Gran Estallido al acelerar protones por debajo de la velocidad de la luz hacia un buscador en direcciones opuestas en dos líneas de vacío de 100 metros separadas, situadas bajo las montañas Jura que sientan en Suiza y Francia. Existen 4 áreas separadas en donde los protones pueden colisionar y en donde los experimentos pueden ser observados por los científicos.
Condiciones extremas de operación “Este material especial de alta calidad fue esencial para la producción fluida y sobresalientes propiedades de los imanes,” menciona Detler Krischel, gerente de la compañía ACCEL Instruments, responsable de los magnetos.
El acero inoxidable es también un componente crucial de las tuberías que transportan helio para enfriar los magnetos. Para desarrollar campos magnéticos suficientemente altos para acelerar a las partículas cerca de la velocidad de la luz, las bobinas de los imanes deben enfriarse a temperaturas cercanas al cero absoluto, de este modo se vuelven superconductoras y transfieren casi la totalidad de su energía al campo magnético. Las tuberías del sistema de distribución que corren paralelas a los magnetos y los suministra de helio, están fabricadas con acero EN 1.4307, un acero inoxidable al cromo-níquel similar al 304L (S30403) que tampoco se fragiliza a tales temperaturas tan extremas. Cerca de 450 toneladas de acero fueron necesarias para los 120 kilómetros de líneas de conducción.
Aún y cuando la Organización Europea para la Investigación Nuclear (EONR, por sus siglas en inglés) se vio forzada a detener el proyecto en septiembre de 2008 debido a fallas en las conexiones eléctricas entre segmentos del cable superconductor del LHC, se tiene previsto reanudar a finales de septiembre de 2009 y realizar el primer experimento de colisión para fines de octubre.
Ciencia pura, innovación y níquel
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