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Mitigando el Cambio Climático

REVISTA DEDICADA AL NÍQUEL Y A SUS APLICACIONES

Septiembre 2007
Volumen 22, Número 4

 

ENERGY REQUIRED and carbon dioxide emitted by producing one tonne of nickel-containing stainless steel (S30400).
ALREADY ONE OF the most recycled materials in the world, stainless steel could, theoretically, be made entirely from scrap if there weren't serious limitations on the availability of this material.
IF STAINLESS STEEL were to be produced solely from scrap (a merely hypothetical scenario), about 67% of the energy could be saved and CO2 emissions cut by 70%.

 


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Los aceros inoxidables que contienen níquel altamente reciclados reducen las emisiones de carbono
Por Virginia Heffernan

Revista de Níquel, Septiembre 2007 -- Una investigación reciente de la Universidad de Yale concluye que la energía requerida para producir acero inoxidable austenítico que contiene níquel a partir de chatarra es menor a un tercio de la energía utilizada para producir acero inoxidable partiendo de fuentes vírgenes. Como una ventaja ambiental adicional, el reciclado produce solamente el 30% de las emisiones de CO2.

Siendo ya uno de los materiales más reciclados en el mundo, el acero inoxidable podría, teóricamente, ser fabricado completamente a partir de chatarra si no hubiera limitaciones serias en la disponibilidad de este material. Irónicamente, uno de los beneficios principales del material – su durabilidad – limita su reciclado potencial: las estructuras y los productos en acero inoxidable tienden a durar un largo, largo tiempo.

Mientras tanto, la demanda de acero inoxidable nunca ha sido más fuerte según las economías en desarrollo tales como China e India que acumulan los materiales necesarios para construir la infraestructura. La producción a partir de fuentes vírgenes está creciendo para cumplir esta demanda, disminuyendo el porcentaje promedio del contenido reciclado.

“Al final, la curva de demanda se ha mantenido en un comportamiento recto y la cantidad de acero inoxidable en-uso que se vuelve disponible para el reciclado crecerá según el porcentaje de la demanda total,” dice Bruce McKean, director de desarrollo sustentable y desarrollo de producto para el Instituto del Níquel, el cual en parte financió el trabajo de Yale sobre el cual este estudio se formula. “Por lo tanto, el porcentaje de material secundario en la producción futura de acero inoxidable crecerá.”

McKean dice que habrá mucha más chatarra disponible en 20 o 30 años de los que hay hoy en día, según la generación actual de los productos y las estructuras que contienen acero inoxidable sean reemplazadas, usualmente debido a la obsolescencia. Actualmente, los usuarios finales deben confiar en el material que fue producido en los 60’s y 70’s, cuando el uso de acero inoxidable era significantemente menor.

Según la reciente publicación “The Energy Benefit of Stainless Steel Recycling” (El beneficio de energía del reciclado del acero inoxidable) de Yale en Energy Police muestra que, una tasa de reciclado más alta podría proporcionar un beneficio ambiental importante. Bajo las operaciones actuales (basadas en cifras del 2004), el mundo produce aproximadamente 17 millones de toneladas de acero inoxidable austenítico usando 9.0 X 1017 Joules de energía principal y emite alrededor de 61 millones de toneladas de CO2 durante el ciclo de vida de la producción. Las operaciones actuales de reciclado reducen el uso de energía principal en casi 33% y CO2 en 32% comparado con la producción de las fuentes vírgenes. Pero si el acero inoxidable fuera producido solamente a partir de chatarra (un escenario meramente hipotético), aproximadamente el 67% de la energía podría ser ahorrada y las emisiones de CO2 reducidas en un 70%.

“Esto confirma el sentido común,” dice Barbara Reck, una investigadora asociada en la School of Forestry and Environmental Studies (Escuela de Ciencia Forestal y Estudios Ambientales) en Yale y coautora de la publicación. “El uso de energía más grande está en la fase de beneficio y fundición, pero no tenemos que pasar por esta fase usando chatarra. Por ahora, hemos calculado esto sistemáticamente y nuestra hipótesis ha sido confirmada.”

Los autores principales de la publicación han estudiado los componentes principales del acero inoxidable austenítico de manera separada: Reck se enfoca en el níquel, Johnson en el cromo y Wang en el hierro. Ellos combinaron su habilidad y datos para presentarse con un análisis sobre el acero inoxidable y su impacto ambiental a través de tres escenarios diferentes: operaciones globales actuales; reciclado 100%; y uso de materiales vírgenes solamente.

“Habíamos trabajado hasta ahora solo cuantitativamente en los ciclos de vida de los diferentes metales,” dice Reck. “La idea era tomar esta información cuantitativa y usarla para intentar entender la energía necesaria para producir materiales vírgenes o volver a procesar los desechos.”

El estudio es parte del proyecto Stocks and Flows (Provisiones y flujos) de Yale, el cual utiliza análisis de flujo de materiales (desde la extracción del recurso hasta la disposición final) para estudiar cómo se mueven los diferentes metales dentro de los distintos países y alrededor del planeta como un todo. El proyecto inicialmente se enfocó en el cobre y el zinc, y después se trasladó a otros metales incluyendo el níquel, plata, hierro, cromo, tungsteno, estaño, y plomo.

Virginia Heffernan es una escritora de ciencia que reside en Toronto.

Crédito de la fotografía: iStock     Illustration: Mark Crozier

"The Energy Benefit of Stainless Steel Recycling"
by J. Johnson, B. Reck, T. Wang, and T. E. Graedel, Yale University.

For a PDF of this paper, please contact the lead author Jeremiah Johnson





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