Uno de mis escritores de ciencia favoritos es Stephen Jay Gould (1941 – 2002), quién, además de ser un paleontólogo conocido mundialmente, era un gran comunicador.
Como paleontólogo, escribió naturalmente sobre la evolución de especies vivientes, y en varios de sus libros, leídos por el público en general y especialistas por igual, enfatizó que los descubrimientos científicos tienen implicaciones profundas en la sociedad y cultura.
En esta edición de La Revista del Níquel queremos asentar otra evolución significativa, una que se está viviendo en el reino de los materiales no vivientes. Nos referimos los constantes cambios globales de diseño. Estos cambios se hacen evidentes en dos áreas de particular interés para el Instituto del Níquel: tubería para la distribución de agua potable y barras reforzadas para estructuras de concreto.
Cada vez más, los materiales seleccionados por los ingenieros para estas aplicaciones son los aceros inoxidables conteniendo níquel. Como se podrá observar en este número, los ingenieros de Irlanda han decidido emplear barras reforzadas de acero inoxidable tipo S31600 en muchos puentes de concreto de algunas autopistas situadas sobre agua de mar; los ingenieros arquitectónicos de Asia han escogido acero inoxidable tipo S30400 y S31600 para tubería de suministro de agua a alta presión en los edificios altos.
No solamente los ingenieros encargados de nuevos proyectos están seleccionando aceros inoxidables con alta resistencia a la corrosión y elevadas propiedades mecánicas, sino también los expertos encargados en reparar sistemas ya existentes. Por ejemplo, en la Universidad de Missouri, ingenieros de la dirección de energía están empleando acero inoxidable para reemplazar al acero al carbono en la red de distribución de agua de esta institución. Las ventajas en este caso son, facilidad de instalación, larga vida de operación y bajo costo de mantenimiento.
El creciente empleo de aceros inoxidables con níquel tiene que ver con la durabilidad, reciclabilidad y el costo del ciclo de vida. Nótese la historia plasmada en la contraportada de nuestra revista, la cual nos habla de que los diseñadores de buques para alta-mar aún tienen que recurrir a materiales de cobre-níquel. Este material ofrece los mismos beneficios a los diseñadores marinos como el acero inoxidable los ofrece a los diseñadores de edificios y construcciones.
La increíble previsión del Dr. Kenneth W. Coons, constructor del Asperida, nos ha proporcionado valiosa información sobre la durabilidad y conveniencia de este material para los buques marinos. No solamente presentó una pequeña pérdida de material después de treinta años en agua de mar, también presentó una superficie tersa libre de biodepósitos. En otras palabras, la evolución de materiales que estamos observando en la tierra tiene el potencial para extenderse de igual forma a los océanos del mundo.
Stephen Gould nos ayudó a entender que la evolución se da en episodios relativamente cortos de cambios rápidos seguidos de largos periodos de estabilidad en los cuales los más fuertes sobreviven. La evolución de los materiales de la cual estamos siendo testigos pudiera ser similar a la evolución biológica de Gould. Una cosa es cierta: ambas han dejado profundas implicaciones en la sociedad y en la cultura.