Un Nuevo Catalizador de Níquel para Celdas de Combustible
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Celdas de combustible estacionarias a pequeña escala necesitan un método económico para reformar gas natural para producir hidrógeno. Por Dr. Gerry Crawford
Revista de Níquel, Marzo 2005 -- Aún y cuando por lo menos existen cinco tipos diferentes de celdas de combustible, todas ellas consumen hidrógeno y oxígeno para la generación de electricidad y agua. La mayoría del hidrógeno proviene del vapor producido en la reformación del gas natural o del metano. Lo anterior se hace industrialmente en instalaciones enormes que producen toneladas de hidrógeno por día.
El reto de suministrar hidrógeno hacia las celdas de combustible estacionarias es, cómo producir hidrógeno a partir del gas natural a pequeña escala para aplicaciones domésticas en vez de aplicaciones industriales. Tales tecnologías de reformado a pequeña escala han estado desarrollándose desde hace algunos años, sin embargo, su disponibilidad comercial no es muy extensa.
La compañía química Alemana BASF se ha enfocado en desarrollar maneras económicas de producir hidrógeno de una pureza suficiente para celdas de combustible. Uno de los problemas a los que se han enfrentado es limitar el monóxido de carbono residual que contiene el hidrógeno, el cual, envenena al catalizador de las celdas de combustible, con el subsecuente decremento de la eficacia y eficiencia.
Para que existan tecnologías de reformado a pequeña escala, se requiere de catalizadores hechos de metales preciosos para generar hidrógeno de suficiente pureza, sin embargo, la BASF ha desarrollado un catalizador base-metal para la mayoría de los reformadores. Estos nuevos catalizadores base níquel, cobre y otros metales tienen un comportamiento similar al de los catalizadores fabricados con metales preciosos pero con un significante ahorro en costos.
Un catalizador de níquel ha sido desarrollado y adoptado para enfrentar los retos de los procesadores de combustible pequeños empleados en la reformación de vapor del gas natural. El catalizador proporciona una alta actividad (aún después de miles de encendidos y apagados) a una baja velocidad de desactivación y resistencia a los cambios en la atmósfera.
Este desarrollo muestra que el catalizador puede usarse con el níquel como componente activo no solo para la generación de hidrógeno a nivel industrial sino también para la generación del mismo a pequeña escala. El excelente comportamiento mostrado por los nuevos catalizadores, aunados al bajo costo, son un gran paso hacia delante para la comercialización de sistemas de celdas de combustible para la generación combinada de calor y electricidad en las casas.
Este momento culminante es de antemano un gran avance tecnológico hacia la calidad de catalizadora usando los misterios del níquel, una de las propiedades más intrigantes y valiosas de este elemento metálico verdaderamente asombroso.
Dr. Gerry Crawford is a Toronto-based consultant to the Nickel Institute.
Crédito de la fotografía: BASF plc
Chris Wilson |



